lunes, 19 de marzo de 2012
Estrategias terapéuticas...pero sin cima, claro.
Pues resulta que no, tampoco esta vez la hubo, aunque teniendo en cuenta que como ya he dicho otras veces, poco me importan esos detalle, esta vez tampoco tenia relevancia alguna. Lo que pasa es que si que es cierto que la posible sensación de "regomello" que pueda perdurar ante la carencia de poner los botanganos sobre una superficie desde donde hay más cosas por debajo que por encima, hay que suplirla con algo, y ese algo lo hemos encontrado: Motril por África.
Si no os lo sabéis, os lo cuento. Resulta que van dos motrileños (con todos los respetos a las buenas gentes de tan querida localidad costera)dando un paseo por la Avenida de Salobreña. En esto, que ante sus ojos, en una pared, contemplan asombrados una pintada hecha por un grafitero en la que se lee: Motril por África!. Tras un momento de reflexión, ambos se miran, y al instante uno de ellos comenta. Motril por África!! Que vueltón no??...y en eso encomendamos nuestros pasos últimamente, en salir y llegar a un mismo sitio, pero dando unos rodeos de órdago.
Tras los acontecimientos de las últimas semanas, estos días he necesitado de manera imperiosa liberar mis pensamientos a base de andar y dar bastonazos como un descosido, y para ello, como para otras muchas empresas, siempre tengo el privilegio de contar con mi amigo y compañero de batallas. En muchas nos hemos visto ya, y muchas mas espero que haya, y unas veces le toca a uno un roll, y otras veces le toca al otro. Cuestión de situaciones, evidentemente.
Desde que volví de Algeciras en tan agría vivencia, se me metió en la garganta una tos seca que no había manera de quitar. En medicina, esto se denomina somatizar, o lo que es lo mismo, transformar en orgánicos los síntomas de una afección psíquica. Esta puñetera tos, que ha arreciado sin compasión cada noche, no ha sido el único síntoma post-traumático que he tenido, lo que pasa es que unos se desataron de una manera previsible, y otros solo se han revelado cuando el suelo que pisaba se ponía cuesta arriba.
Todos sabemos lo que es un dolor de cabeza, y como actuar en consecuencia. Más allá de que se trate de una patología migrañosa, que por desgracia cuenta con escasos remedios paliativos, y ninguno curativo, normalmente con un analgésico convencional o un Aine, la cosa la solventamos bien. Así hice yo: pastillón de Enantyum y a volar; problema resuelto.
Para la tos ya se sabe: remedios naturales a base de miel y limón, y paciencia ante la multitud de veces que sin querer nos vamos a despertar cada noche con su estruendo. Y a las malas, cuando ya estas hasta el gorro porque no se pasa, un anti-tusivo del montón y se acabó. Para los dolores del alma, la cosas no las solemos tener tan claras...
Llevo años en contacto con la psiquiatría. He conocido a muchos pacientes y psiquiatras a lo largo de mi carrera, y si algo he aprendido es a no despreciar a nadie que sufra alguna enfermedad mental. No me refiero sólo a las patologías que por su síntomas nos son más impactantes, sino a todas ellas, incluso a las que ni siquiera le dan al sujeto que las sufre, la posibilidad de expresarlas. Por ello, no pretendo con esta reflexión desmerecer a nadie, ni frivolizar sobre el sufrimiento de los demás. Lo que ocurre, es que a pesar de todo, la vida es mucho mejor con una sonrisa, al igual que todo pasa mejor con un poco de vino del bueno.
El otro día, nada más empezar empezar la vereda de subida hacia la re-bautizada Abadía de Nuestra Señora del Paritorio, empecé a bombardear a Fernando con historias y anécdotas sobre mi amigo Javi. Fue un no parar durante toda la subida, y según me contó, solo dejé de hablar cuando comenzamos el descenso. El segundo día, justo cuando desde la Vereda de la Estrella nos afanamos en ascender por un empinadísimo recorrido hacia el Hornillo, de nuevo comencé el sometimiento, tornándose esta vez incluso hacia temas de peliagudo calado. Solo paré cuando llegamos arriba, cuando dejamos el esfuerzo atrás y ante nosotros aparecieron las imponentes caras norte de SSMM la Reina Alcazaba y el Rey Mulhacén.
Como nos conocemos desde hace tanto, y hemos andado tanto juntos, mi amigo Fernando sabe de mi hasta mi manera de escupir. Ayer, mientras nos encaminábamos hacia las Cazoletas, inicio de la Loma del San Juan (desde ayer Arista de los Aristócratas), en una de las curvas del magnifico trazado me dijo-en estos dos días se te han quitado hasta los esputos, que no te había visto escupir así en la vida!!
Y es que, como diria el maestro ca´ uno es ca´ uno y ca´uno con sus caunadas. A unos les viene bien un tratamiento, y a mi en concreto, lo que me hacia falta era vaciarme hablando de mi amigo perdido. Así, poco a poco, ha desaparecido no solo la angustia que aun me rondaba por la cabeza, sino que me he quitado hasta la puñetera tos. Ventajas de tener un compañero de aventuras como el que tengo, que lo mismo se marca una huella en la nieve como la de un tractor, que te escucha durante horas cual sacerdote en confesión.
Estos tres días de montaña no me han quitado, ni nada lo hará, el punto de tristeza por mi amigo perdido, pero si me han ayudado a recordarlo con una sonrisa; eso es lo que a él le gustaría.
No puedo acabar esto haciendo un inciso para la ruta de ayer. Tres mil ochocientos metros de desnivel acumulado durante trece horas y media. Terreno mixto donde los halla, con vereda, nieve, roca y hielo; con cramponeo y trepas. Y largo, larguísimo, pasando por toda la Loma del San Juan hasta las posiciones y volviendo por Cauchiles hasta el Refugio de San Francisco y de nuevo hacia la Hortichuela, desde donde habíamos salido a eso de las ocho de la mañana. Un rutón de los buenos, que no solo consolidó mi proceso curativo sino que alumbró dos nuevos nombramientos reales, el de mi amigo Fernando como nuevo Duque del Hornillo y Marqués de Siete Lagunas y Siete veces Grande de España; y el mío, como Comodoro y Lord Chambelán de las Altas Cumbres de Sierra Nevada y Duque del San Juan. Este ultimo título, concedido ante los ojos de Nuestra Señora la Virgen de las Nieves, que puesto que no nos envió ningún contratiempo en forma alguna, se ve que no le desagradó.
Eso si, de cimas nada, claro.
jueves, 8 de marzo de 2012
A mi amigo Javi.
Hoy no debería hablar de esto. Es mas, tras unas semanas en las mi modus vivendi ha variado por completo y en las que me he descojonado todos los huesos transportando una vivienda entera a mis espaldas( otra vez ), este relato debería de hablar de mi viaje a Disneyland con los niños. Así debería ser.
Pero no, la suerte ya estaba echada ayer. A eso de la una de la tarde, la visitante mas inoportuna de todas subió a bordo del Cazaminas M-34 TURIA.
Yo creo que era mas o menos el año '88 cuando empezamos a ir por ahí juntos. Javi siempre fue un niño hábil y valiente, un poco arrogante a veces, pero siempre noble. El resto del grupo éramos Alex, Migue, Josele, José Alberto y yo, y desde siempre hicimos buenas migas juntos. A todas horas andábamos por ahí haciendo cosas, inventando, divirtiendonos en definitiva. Muchos fueron los momentos que juntos llenamos de vida; infinitas las veces que nos hicieron falta muchos mas de los sesenta segundos de cada minuto, y vive Dios que de cada uno de esos ratos conservo claro recuerdo.
Javi entro en la Armada después de superarse a si mismo como lo hacen los grandes. Recuerdo que el año antes de COU le habían quedado cinco o seis asignaturas, y Don Luis y Miriam lo mandaron a Campillo. Aquello fue la hostia, era como si a un colega lo hubieran mandado a Carabanchel! Pues el tío lo saco todo, y al año siguiente se fue a San Javier a prepararse el ingreso en el ejercito, hecho que por supuesto consiguió. Ole tus huevos.
De ese verano en el que entró en la Academia General de la Armada, en Marín, aun recuerdo a su madre sentada en el sofá de Calahonda, toda nerviosa porque esa tarde televisaban "Cateto a babor", de Alfredo Landa, y salía el cuartel donde él estaba!
Al año siguiente recuerdo que Javi tuvo permiso en Navidad, y se prolongaba hasta mediados de enero por lo que por primera vez en muchos años, pudimos celebrar juntos mi cumpleaños...agarramos una de órdago como no podía ser de otra forma.
Javi ha sido siempre un tío excepcional en todos los sentidos, y enumerar sus cualidades como ser humano seria interminable, o no, porque en realidad solo hay que quitar lo malo, pues nada malo tenía. Para mi, Javi era un amigo ejemplar. Estaba lleno de vida, de ilusiones, de sabiduría, de sentido del humor, de un millón de cualidades que le hacían un ser único y excepcional. Pero si tuviera que elegir una de sus características, me quedaría con su lealtad. Nunca en mi vida he conocido ni conoceré a una persona tan integra en ese aspecto. Javi jamás hizo un feo a nadie a quien respetara, incluso cuando aquellos no fuesen del todo respetables. Javi estaba contigo hasta el final, así era, y nunca mostró duda ni titubeo. No falló nunca.
Ayer, mientras conducía las dos horas largas hasta llegar a Algeciras, me invadieron los recuerdos de situaciones en las que hemos estado juntos. Sin pretenderlo fui egoísta, y casi todas las que aparecieron fueron de momentos en los que solo estábamos el y yo. Ahora, mientras escribo esto, tras haber hecho junto a el el ultimo viaje de vuelta a Granada, no paran de venirme otros mil recuerdos de cosas en las que participábamos todos juntos. Sonrío y lloro, y es que, joder Javi, que bien lo hemos pasado!
Hay que quedarse con eso, se supone. Con ese buen recuerdo, con esa ultima sonrisa. Lo intentaré, te lo prometo, pero no me quito de la cabeza un par de asuntillos, esos de los que a ti también te hubieran jodido. A Javi le quedaban aun por hacer muchísimas cosas mas, y sin embargo eso ya no podrá ser, ya no las podremos compartir, y esa herida perdurara. Por otra parte, no puedo dejar de pensar en Nuria, de sus niñas y por supuesto el resto de su familia. La busco, pero para ninguno de ellos he tenido ni tengo ni una sola palabra de consuelo, pues nada de lo que yo diga o haga puede amansar a la fiera de dolor que ahora corre en su interior. No me puedo imaginar lo que debe estar pasando por sus cabezas; no me puedo imaginar el dolor de un padre que ha de enterrar a un hijo; no me puedo imaginar el vacío de esa madre; no me puedo imaginar el desconsuelo de esos hermanos; yo solo era su amigo, y lo único que se es que también ha muerto una parte de mi.
Amigo mío, espero que navegues mucho allá donde vayas. Se que pronto tendrás tu casita en la Tarifa de los justos, y tu apartamento a pie de pista cerca del mejor de los valles. Tomate un Marques de Murrieta a mi salud, y después si encarta un Brugal de redecilla. Acá, pegados a esta tierra de injusticias y desamparo, a esta vida de mierda tan caprichosa como cobarde te honraremos cada vez que podamos, te doy mi palabra.
De lo que tu sabes, no te preocupes. Desde hoy ya es una de mis prioridades, y estaré tan pendiente como me sea posible.
Ya siempre estaré un poco mas solo.
Pero no, la suerte ya estaba echada ayer. A eso de la una de la tarde, la visitante mas inoportuna de todas subió a bordo del Cazaminas M-34 TURIA.
Yo creo que era mas o menos el año '88 cuando empezamos a ir por ahí juntos. Javi siempre fue un niño hábil y valiente, un poco arrogante a veces, pero siempre noble. El resto del grupo éramos Alex, Migue, Josele, José Alberto y yo, y desde siempre hicimos buenas migas juntos. A todas horas andábamos por ahí haciendo cosas, inventando, divirtiendonos en definitiva. Muchos fueron los momentos que juntos llenamos de vida; infinitas las veces que nos hicieron falta muchos mas de los sesenta segundos de cada minuto, y vive Dios que de cada uno de esos ratos conservo claro recuerdo.
Javi entro en la Armada después de superarse a si mismo como lo hacen los grandes. Recuerdo que el año antes de COU le habían quedado cinco o seis asignaturas, y Don Luis y Miriam lo mandaron a Campillo. Aquello fue la hostia, era como si a un colega lo hubieran mandado a Carabanchel! Pues el tío lo saco todo, y al año siguiente se fue a San Javier a prepararse el ingreso en el ejercito, hecho que por supuesto consiguió. Ole tus huevos.
De ese verano en el que entró en la Academia General de la Armada, en Marín, aun recuerdo a su madre sentada en el sofá de Calahonda, toda nerviosa porque esa tarde televisaban "Cateto a babor", de Alfredo Landa, y salía el cuartel donde él estaba!
Al año siguiente recuerdo que Javi tuvo permiso en Navidad, y se prolongaba hasta mediados de enero por lo que por primera vez en muchos años, pudimos celebrar juntos mi cumpleaños...agarramos una de órdago como no podía ser de otra forma.
Javi ha sido siempre un tío excepcional en todos los sentidos, y enumerar sus cualidades como ser humano seria interminable, o no, porque en realidad solo hay que quitar lo malo, pues nada malo tenía. Para mi, Javi era un amigo ejemplar. Estaba lleno de vida, de ilusiones, de sabiduría, de sentido del humor, de un millón de cualidades que le hacían un ser único y excepcional. Pero si tuviera que elegir una de sus características, me quedaría con su lealtad. Nunca en mi vida he conocido ni conoceré a una persona tan integra en ese aspecto. Javi jamás hizo un feo a nadie a quien respetara, incluso cuando aquellos no fuesen del todo respetables. Javi estaba contigo hasta el final, así era, y nunca mostró duda ni titubeo. No falló nunca.
Ayer, mientras conducía las dos horas largas hasta llegar a Algeciras, me invadieron los recuerdos de situaciones en las que hemos estado juntos. Sin pretenderlo fui egoísta, y casi todas las que aparecieron fueron de momentos en los que solo estábamos el y yo. Ahora, mientras escribo esto, tras haber hecho junto a el el ultimo viaje de vuelta a Granada, no paran de venirme otros mil recuerdos de cosas en las que participábamos todos juntos. Sonrío y lloro, y es que, joder Javi, que bien lo hemos pasado!
Hay que quedarse con eso, se supone. Con ese buen recuerdo, con esa ultima sonrisa. Lo intentaré, te lo prometo, pero no me quito de la cabeza un par de asuntillos, esos de los que a ti también te hubieran jodido. A Javi le quedaban aun por hacer muchísimas cosas mas, y sin embargo eso ya no podrá ser, ya no las podremos compartir, y esa herida perdurara. Por otra parte, no puedo dejar de pensar en Nuria, de sus niñas y por supuesto el resto de su familia. La busco, pero para ninguno de ellos he tenido ni tengo ni una sola palabra de consuelo, pues nada de lo que yo diga o haga puede amansar a la fiera de dolor que ahora corre en su interior. No me puedo imaginar lo que debe estar pasando por sus cabezas; no me puedo imaginar el dolor de un padre que ha de enterrar a un hijo; no me puedo imaginar el vacío de esa madre; no me puedo imaginar el desconsuelo de esos hermanos; yo solo era su amigo, y lo único que se es que también ha muerto una parte de mi.
Amigo mío, espero que navegues mucho allá donde vayas. Se que pronto tendrás tu casita en la Tarifa de los justos, y tu apartamento a pie de pista cerca del mejor de los valles. Tomate un Marques de Murrieta a mi salud, y después si encarta un Brugal de redecilla. Acá, pegados a esta tierra de injusticias y desamparo, a esta vida de mierda tan caprichosa como cobarde te honraremos cada vez que podamos, te doy mi palabra.
De lo que tu sabes, no te preocupes. Desde hoy ya es una de mis prioridades, y estaré tan pendiente como me sea posible.
Ya siempre estaré un poco mas solo.
viernes, 3 de febrero de 2012
Bienvenidos al Paraiso
Es una cuestión de actitud, no hay más. Te puedes hartar de llorar, o te puedes coger una borrachera de mil pares de cojones y volver a casa con una "tajá" mas grande que un carro de paja. Te puedes quedar acostado y no levantarte en seis días: es más, incluso está permitido el que te dé por no pisar el suelo de la ducha ni para matar una araña. Todo eso vale, pero no funciona, ya os lo digo.
Por el contrario, no hay nada como enfundarte el gore-tex y salir a ver si eso de que va a hacer frío es de verdad o es otra exageración de los meteorólogos (en vez de tanta Galicia, empezad por Cádiz un día coño!...) Seis horitas, seis: en subir y bajar. Mil metros de desnivel y lo mas curioso: en la salida, a las 9.30 am. catorce bajo cero; a las 14.30 hs. en la cima del veleta, catorce bajo cero; a las cuatro y media de la tarde en la Hoya de la Mora, premio! catorce bajo cero!
Vaya día mas maravilloso. Perfecto para probar material. Perfecto para esputar sapos y culebras. Perfecto para hacer por fin una cima en condiciones. Mi reflexión ha sido, lo confieso, absolutamente vanidosa. Con tanta alerta de frío siberiano , hoy en España, hemos sido unos pocos los elegidos para estar a más de tres mil metros comiendo tortilla de patatas congelada. Es más, por estos lares, solo había cuatro más, y manda huevos, habían venido desde Picos de Europa buscando el "solecito".
martes, 10 de enero de 2012
Nuevo Nacimiento: Renacimiento.
En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley, 1875.
PD. Con lo poco que me gustan esas gentes, de ese país de tenderos...
el amo de mi destino, el capitán de mi alma...INVICTUS!!!
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley, 1875.
PD. Con lo poco que me gustan esas gentes, de ese país de tenderos...
el amo de mi destino, el capitán de mi alma...INVICTUS!!!
domingo, 8 de enero de 2012
Segunda salida, sin cumbre claro...
Mal asunto. Son las tres y media de la mañana, me acabo de poner a hervir agua para preparar el té, hemos quedado a las siete y aun no me he acostado.
Antes de esta escena que de por si es para estudiarla (muchas veces me pregunto que pensaran mis vecinos si alguna vez me ven a las cuatro o las cinco de la mañana cocinando...), resulta que hemos disfrutado de una improvisada y copiosa cena con un par de botellas de vino del bueno incluidas en casa de Fernando. Claro, así se le calienta el pico a cualquiera, y aunque la cosa ya estaba planificada, entre caldo y caldo, nos hemos venido arriba.
El hombre del tiempo se ha vuelto a equivocar. La verdad es que ya no me creo nada de la información que dan en las cadenas de televisión. Fuera aparte de que estoy absolutamente cabreado y en desacuerdo con la manera en que se plantea en los informativos esta información. Vamos a ver, por qué diantres empiezan siempre por Galicia? Por que me tengo que tragar el resto de España, comunidad por comunidad, para saber si mañana hará sol o estará nublado aquí en Granada? Y esa barbaridad de información y de días de predicción! Me acuerdo en los mundiales de esquí del ´96, cuando a las cinco de la tarde del día previo a la final del slalom masculino (el de Tomba), unos cuantos nos cruzamos con Maldonado y le preguntamos-Monstruo!!Mañana hará bueno??? a lo que girándose respondió-Y yo que coño se!!!
A lo que iba, que son las ocho de la mañana en el Cortijo de Sevilla y aunque se ven nubes por encima de los Alayos, los dos sabemos que hoy va a hacer bueno. En la boca aun resuenan los ecos de los taninos del vino de Baza, pero solo hay que romper a sudar un poco y pegar un par de tragos de agua para que volvamos a la normalidad. Hace frío, no más de cero grados, y no se mueve una hoja. Hoy va a ser un día maravilloso...largo, pero maravilloso.
Ayer, mientras valorábamos si Soraya tiene o no atractivo, nos propusimos subir al Tozal del Cartujo. La ruta, por lógica, y ese era el plan, pide un par de jornadas si es de ida y vuelta. Pero la adolescencia no entiende de barcos, y mientras que yo preparaba el té, mi compañero tenia que ir a cumplir sus paternales obligaciones de recogida nocturna. El caso es que si una cosa no puede ser pues se va a por otra, y contemplamos la alternativa de bajar por Pradollano, lo cual estamos seguros de que es factible.
Llegamos al cruce del río Dilar después de una hora y media larga. El trayecto se ha hecho cómodo pues en realidad no se gana demasiada altitud; paradita para un trago de agua y una chocolatina y ya estamos subiendo hacia el Colado del Pino. Esta vereda si que sube, y ademas no para, pero da igual, estamos pletóricos de forma, y subimos que nos las pelamos. Como ya da el sol en la parte alta, el terreno se convierte en un barrizal en el que se hunden nuestras pisadas, dejando las huellas de nuestras suelas. Por cierto, no nos hemos cruzado ni al Tato, y mucho me temo que va a ser así todo el santo día. La vereda termina en una era en la que fácilmente se localiza un camino que nos llevará hacia la Loma de Peña Madura. La rampa del camino nos hace aumentar la frecuencia cardíaca de manera importante, está empinada con ganas, pero la temperatura sigue siendo fresca, y en cuanto llegamos a la cresta, nos enfundamos el Gore-tex, pues aquí si que esta venteado y la sensación térmica no deja otra opción. El Trevenque, a nuestra izquierda, ya es un "cerrillo", y a nuestra derecha, paralela a nuestro caminar se erige la larguísima loma del Caballo, enseñándonos la verdadera proporción de lo que hoy nos hemos propuesto. Allá a lo lejos, en lo alto, ya aparece el Cartujo, aun queda lejos la verdad...
Perdóneseme la barbaridad que voy a decir, pero a mi el Cartujo me recuerda al Annapurna. A ver, yo mismo me río de tal burrada, pero cada vez que le echo un vistazo a esa hoz que sube hasta su cresta no puedo evitar acordarme de esa otra faraónica hoz del coloso conquistado por Lachenal y Herzog (y Terray y Rebuffat que coño!), en fin, cosas mías...
Las decisiones de montaña, en montaña. La propuesta es la siguiente: continuaremos subiendo por esta cara menos nevada y venteada hasta que lleguemos a la altura de una gran nevero, al lado del collado. Allí, haremos parada de rigor para comer algo, nos calzaremos el material duro y los crampones y atacaremos la hoz hasta hacer cumbre. La bajada, ya se verá en función de la hora que sea. De acuerdo y para alante, el inconveniente, que la loma de Peña Madura se nos hace larga de narices y cuando llegamos al punto en el que tenemos que parar, ya son las dos de la tarde. Esto es un contratiempo determinante, pero aun así, seguimos sobre el plan aunque reducimos a la mínima el tiempo de parada. Un poco de pan, chorizo y salchichón engullido de mala manera; las Salomon y los bastones a la mochila y los "botanganos" y el piolet a jugaaaar! Primer paso sobre la nieve y cata-pum: hundido hasta la rodilla, mal empezamos. Dos horas después, a las cuatro de la tarde "solo" hemos llegado a la altura del inicio de la "hoz", por encima de los 2800 mts. y por fin nos damos cuenta de que hoy tampoco habrá cima que valga. Llevamos ocho horas de pateo y tal y como están las condiciones, aun nos faltarían otras dos para cargarnos los 200 metros de desnivel que nos quedan, prudencia manda, nos vamos para abajo.
Nos quedan dos horas de luz "buena", y hay que aprovecharlas al máximo. El regreso por otro lado no es viable ni de coña, así que decidimos orientarnos hacia el lado norte de la loma para dirigirnos hacia el Cortijo del Chaquetas, y desde allí, por los arenales del Trevenque, llegar a nuestro punto de inicio. Se hace imprescindible bajar rápido, muy rápido, por lo que solo paramos a tomar unas pocas fotos en la cresta que da a las Yeguas, antes de empezar de nuevo a cramponear. Cresteamos y en seguida vemos a lo lejos el cortijo. Estamos muy altos aún, la temperatura desciende, y el coche esta lejos para hartarse. Qué más da, el ocaso del sol que contemplamos merece eso y mucho más. No hablamos, el silencio solo lo rompe el viento que nos azota, y cada uno camina solo con sus pensamientos. No veo la cara de Fernando, pero se que sonríe, yo lo hago y no lo puedo evitar, aquí soy feliz. Unir el día y la noche, encadenarlos con el andar por la montaña; despedir al sol que se hunde en el oeste a sabiendas de que la noche traerá una aventura totalmente diferente, un camino que habrá de encontrar, o incluso, descubrir. En este momento somos privilegiados.
La poesía en la montaña dura menos que un bollicao en la puerta de un colegio. Del qué bonito! pasamos en breve al me cago en la puta! Cosas del monte, imponderables del camino, de repente, como allá por el mes de agosto, nos hemos metido en un piornal de dimensiones jurásicas por el que avanzamos a lo bruto en busca de una salida. No tengo ni idea de cuanto tiempo penamos por ese terreno, pero lo que si que puedo decir es que cuando de repente apareció la que a la postre confirmamos que era la vereda que buscábamos, no paré de dar las gracias un buen rato. Benditas veredas! Ésta, en concreto era la del Sendero Sulayr, que hacia abajo se dirige hacia el Cortijo Chaquetas y que remontando, lleva directamente al Collado del Pino. Por defecto, hemos ascendido un buen rato hasta que hemos encontrado uno de los hitos identificables, y como ha helado y el terreno es peligroso de bajada, decidimos optar por lo seguro y volver por donde subimos esta mañana. Son las ocho de la tarde más o menos, y es evidente que la jornada se va a alargar de lo lindo. Veremos a ver a qué hora llegamos hoy...
Once de la noche. Rio Dilar. Cuatro bajo cero. Hoy para cenar, Kunfú con sopa maravilla. Y tanto que se ha hecho tarde! Entre otras cosas porque nos hemos pegado mas de una hora hasta que hemos encontrado la puñetera vereda del Collado del Pino. La noche tiene estas cosas, igual que nos brinda la oportunidad de contemplar boquiabiertos un cielo estrellado infinito, nos hace tener que descubrir de nuevo un camino por el que esta mañana pasamos sin mayor detenimiento. Ante ese teatro celestial, Fernando impartió clases de astronomía; ante esa desaparición de la vereda, tuvimos que apearnos tanto del cosmos que si no es por los primarios instintos de la búsqueda de huellas, de allí no salimos sin vivaquear.
En el Cortijo del Sevilla, a la una de la madrugada solo puede haber coches aparcados por dos motivos. O es que están en Zona Erógena, o es que son montañeros. Nuestra furgo era evidentemente del segundo grupo, aunque eso le costara algún sustillo a alguno de los que en actividades amatorias se afanaba. Menudo susto ver aparecer a esas horas un par de frontales de la nada.
En total 17:01'29" de andurreo, 2169 metros de ascenso y 2160 de descenso. Menos mal que nos habíamos bebido ese par de botellas de vino que si no aún estamos por ahí...
domingo, 18 de diciembre de 2011
La Montaña Permanece.
Ni una cumbre. Parece increíble, pero después de tantísimas horas dando bastonazos, porteando hierros, subiendo y bajando cerros, no tenemos ni una cima más en el bolsillo. Si lo miras así, la verdad es que esto del Montañismo es que es completamente absurdo...pero cuan lejos de la realidad!
Primera salida: Son las ocho de la tarde y estamos en Guadix. Llueve a cantaros y hace un frío considerable, y lo peor de todo, estoy "liquidao". Hoy he ido a Madrid y he vuelto en el día, he llegado a casa, he trincado la mochila y he salido pitando a la Estación de Autobuses para coger la Alsina a Guadix, una paliza de carretera. Ademas, ayer, Fernando y yo después del trabajo tuvimos que ir hasta Trevélez a dejar un coche para poder volver el domingo...
En el Wolkwagen Polo casi ni cabemos con tanta mochila y tanto cachivache. Fernando y Manolo alante; Alex y yo detrás. Carretera y manta, hasta Jerez del Marquesado donde una fina nieve nos recibe en mitad de la noche. Cualquiera que nos viera armando las mochilas y preparando las cosas a esa hora en mitad del pueblo pensaría que vaya grupo de zumbaos...
La noche tiene estas cosas, que hasta por una carretera nacional y con carteles te extravías, y con estas, nos metimos de agañote una hora más en el cuerpo dando vueltas hasta que encontramos la salida de la vereda. Gajes del oficio, ya se sabe, así que para arriba que nos esperan en el Refugio para cenar. Tres horas largas de subida bajo la nevada, que hoy, caprichosamente cae en forma granulada haciendo que frente a la luz de los frontales, no se vean los copos caer sino una especie de cortina en movimiento, como esas de macarrón verde que se ponían antiguamente en las puertas de las casas de los pueblos. Hacemos solo una paradita, entre otras cosas para mear y echar un trago de agua. Parece que algunos van mejor que otros, hasta hay quien tiene pegada!Esto dará de si...
El Refugio del Postero está fenomenal. Lo han reformado entero y verdaderamente se nota la mejoría, por lo que llegar es más agradable si cabe. Nos inscribimos, dejamos las cosas y a cenar; Alejandro, como siempre, es quien más come y no me extraña, este tío es un fenómeno. Nos da la una de la madrugada, así que no hay tiempo para charlar pues nos queremos despertar a las seis para no salir tarde. Compartimos la habitación con una pareja, pero también quieren dormir pronto así que cada uno al saco y a planchar. Mi cabeza no esta muy bien, y me he notado cansado, veremos a ver mañana...
A las seis suena el despertador de Manolo, quien nos avisa de que ha estado nevando toda la noche y que continua haciéndolo ahora. Me tiro de mi litera y voy a hacer pis, comprobando efectivamente que ademas de nevar, hace un frío del carajo. Pero bueno, el parte ya lo avisaba y contamos con ello y con que a medio día la meteo mejore. Desayunamos, algunos quieren apoderarse de todas las magdalenas de la Bella Easo, Pedro nos hace la encuesta de Seguridad en Montaña, respondemos entre risas e infundadas alusiones a mis ronquidos nocturnos, que exageración por unos ruiditos de nada!
La subida hasta el Puerto de Trevélez es clara, dirección al Picón desviándose a la izquierda sin pasar de los 2800 m. Pero es que nos está nevando sin parar, y la niebla que lo envuelve todo hace que orientarse sea complicado. Tengo el recuerdo del Mulhacén demasiado fresco, y la verdad es que no me apetece nada andar por ahí otras doce horas buscando un sitio donde pasar la noche, así que estoy bastante condicionado. Ademas, físicamente no me encuentro bien y la subida se me hace muy penosa, ademas de que la nieve nos llega casi a las rodillas, y nos hundimos cada dos por tres. En una de las pocas paradas que hacemos para beber y comer alguna chocolatina, decidimos que si llegamos a la altura convenida y el clima no mejora, nos daremos la vuelta y bajaremos por la huella al refugio, todos estamos de acuerdo. Joder, parece que nos han escuchado, y que "el del tiempo" lo tenia cronometrado, a las doce, justo cuando llegamos a la altitud convenida, de repente se abre el cielo por completo, y ante nosotros aparece uno de los valles más maravillosos de Sierra Nevada.
Parada para comer y beber, y enseguida a bajar. Hoy, la subida han sido cuatro horas largas, pero de bajada nos queda un mundo, pues nuestro destino es ni mas ni menos que La Fragua de Trevelez. Hace solo un par de semanas que aparecí por allí a media noche en mitad de la tormenta, y es que esta claro que el culpable siembre vuelve al lugar del crimen.
Como casi siempre, en la bajada tenemos que investigar cual es el mejor trayecto, ademas, la nieve no nos lo pone muy fácil pues aunque no hemos descolgado los crampones ni el piolet, la gran cantidad que ha caído en esta zona hace que nuestros pies, piernas y a veces hasta nuestros cuerpos se cuelen irremediablemente una y otra vez en la nieve. Andar así es un penar, y estamos deseando salir de este manto blanco lleno de trampas. Por fin, dejamos la cota de nieve, y tras llegar a un cortijo en el que paramos para comernos unos Kunfu, llegamos al río y a la vereda que lo recorre en paralelo. Que sitio más increíble! La cabeza me está machacando, y el pie derecho me molesta un montón, pero todo tiene su remedio: pastillón de Dexketoprofeno y mis Salomon. Vaya dos inventos!!
La subida se me ha hecho larguísima, pero ahora me encuentro de maravilla, y este tramo de vereda, que no conocía, me parece un descubrimiento maravilloso. Desde luego, esta zona de Sierra Nevada es absolutamente incomparable, y mientras camino, pienso en cómo los primitivos habitantes de la Alpujarra supieron elegir donde había que quedarse, no hay un sitio con mas agua que este!
Después de doce horas de pateo, ya de noche, aparecemos por las calles de Trevélez. Ha sido un día acojonante, con un poco de todo, y que ahora colmaremos son una buena ducha y un homenaje a base de sopa y chuletón de ternera en la Fragua. El plan no tiene desperdicio, y encima nos llevamos la agradable sorpresa de encontrarnos en el bar con nuestro buen amigo Fernando Wilhelmi. Esto promete, y tanto!, Fernando y yo terminamos a las tantas con Manolo "Interlaken" y Paco el "Zocato" hablando de vacas "limoncines" y machos "medalla de oro", pero esa es otra historia...
El domingo, por más que se empeñe Fernando, va a ser día de un San Antonio, o lo que es lo mismo, de sentarse en una terraza, charlar, y como mucho levantarse para pedir otra ronda de cervezas. El Peñabon y Los Papos están a tiro de piedra, pero tendrán que esperar, pues si hay algo que esta claro, es que las montañas siempre van a estar ahí esperándonos, y hoy es día de descansar.
Primera salida: Son las ocho de la tarde y estamos en Guadix. Llueve a cantaros y hace un frío considerable, y lo peor de todo, estoy "liquidao". Hoy he ido a Madrid y he vuelto en el día, he llegado a casa, he trincado la mochila y he salido pitando a la Estación de Autobuses para coger la Alsina a Guadix, una paliza de carretera. Ademas, ayer, Fernando y yo después del trabajo tuvimos que ir hasta Trevélez a dejar un coche para poder volver el domingo...
En el Wolkwagen Polo casi ni cabemos con tanta mochila y tanto cachivache. Fernando y Manolo alante; Alex y yo detrás. Carretera y manta, hasta Jerez del Marquesado donde una fina nieve nos recibe en mitad de la noche. Cualquiera que nos viera armando las mochilas y preparando las cosas a esa hora en mitad del pueblo pensaría que vaya grupo de zumbaos...
La noche tiene estas cosas, que hasta por una carretera nacional y con carteles te extravías, y con estas, nos metimos de agañote una hora más en el cuerpo dando vueltas hasta que encontramos la salida de la vereda. Gajes del oficio, ya se sabe, así que para arriba que nos esperan en el Refugio para cenar. Tres horas largas de subida bajo la nevada, que hoy, caprichosamente cae en forma granulada haciendo que frente a la luz de los frontales, no se vean los copos caer sino una especie de cortina en movimiento, como esas de macarrón verde que se ponían antiguamente en las puertas de las casas de los pueblos. Hacemos solo una paradita, entre otras cosas para mear y echar un trago de agua. Parece que algunos van mejor que otros, hasta hay quien tiene pegada!Esto dará de si...
El Refugio del Postero está fenomenal. Lo han reformado entero y verdaderamente se nota la mejoría, por lo que llegar es más agradable si cabe. Nos inscribimos, dejamos las cosas y a cenar; Alejandro, como siempre, es quien más come y no me extraña, este tío es un fenómeno. Nos da la una de la madrugada, así que no hay tiempo para charlar pues nos queremos despertar a las seis para no salir tarde. Compartimos la habitación con una pareja, pero también quieren dormir pronto así que cada uno al saco y a planchar. Mi cabeza no esta muy bien, y me he notado cansado, veremos a ver mañana...
A las seis suena el despertador de Manolo, quien nos avisa de que ha estado nevando toda la noche y que continua haciéndolo ahora. Me tiro de mi litera y voy a hacer pis, comprobando efectivamente que ademas de nevar, hace un frío del carajo. Pero bueno, el parte ya lo avisaba y contamos con ello y con que a medio día la meteo mejore. Desayunamos, algunos quieren apoderarse de todas las magdalenas de la Bella Easo, Pedro nos hace la encuesta de Seguridad en Montaña, respondemos entre risas e infundadas alusiones a mis ronquidos nocturnos, que exageración por unos ruiditos de nada!
La subida hasta el Puerto de Trevélez es clara, dirección al Picón desviándose a la izquierda sin pasar de los 2800 m. Pero es que nos está nevando sin parar, y la niebla que lo envuelve todo hace que orientarse sea complicado. Tengo el recuerdo del Mulhacén demasiado fresco, y la verdad es que no me apetece nada andar por ahí otras doce horas buscando un sitio donde pasar la noche, así que estoy bastante condicionado. Ademas, físicamente no me encuentro bien y la subida se me hace muy penosa, ademas de que la nieve nos llega casi a las rodillas, y nos hundimos cada dos por tres. En una de las pocas paradas que hacemos para beber y comer alguna chocolatina, decidimos que si llegamos a la altura convenida y el clima no mejora, nos daremos la vuelta y bajaremos por la huella al refugio, todos estamos de acuerdo. Joder, parece que nos han escuchado, y que "el del tiempo" lo tenia cronometrado, a las doce, justo cuando llegamos a la altitud convenida, de repente se abre el cielo por completo, y ante nosotros aparece uno de los valles más maravillosos de Sierra Nevada.
Parada para comer y beber, y enseguida a bajar. Hoy, la subida han sido cuatro horas largas, pero de bajada nos queda un mundo, pues nuestro destino es ni mas ni menos que La Fragua de Trevelez. Hace solo un par de semanas que aparecí por allí a media noche en mitad de la tormenta, y es que esta claro que el culpable siembre vuelve al lugar del crimen.
Como casi siempre, en la bajada tenemos que investigar cual es el mejor trayecto, ademas, la nieve no nos lo pone muy fácil pues aunque no hemos descolgado los crampones ni el piolet, la gran cantidad que ha caído en esta zona hace que nuestros pies, piernas y a veces hasta nuestros cuerpos se cuelen irremediablemente una y otra vez en la nieve. Andar así es un penar, y estamos deseando salir de este manto blanco lleno de trampas. Por fin, dejamos la cota de nieve, y tras llegar a un cortijo en el que paramos para comernos unos Kunfu, llegamos al río y a la vereda que lo recorre en paralelo. Que sitio más increíble! La cabeza me está machacando, y el pie derecho me molesta un montón, pero todo tiene su remedio: pastillón de Dexketoprofeno y mis Salomon. Vaya dos inventos!!
La subida se me ha hecho larguísima, pero ahora me encuentro de maravilla, y este tramo de vereda, que no conocía, me parece un descubrimiento maravilloso. Desde luego, esta zona de Sierra Nevada es absolutamente incomparable, y mientras camino, pienso en cómo los primitivos habitantes de la Alpujarra supieron elegir donde había que quedarse, no hay un sitio con mas agua que este!
Después de doce horas de pateo, ya de noche, aparecemos por las calles de Trevélez. Ha sido un día acojonante, con un poco de todo, y que ahora colmaremos son una buena ducha y un homenaje a base de sopa y chuletón de ternera en la Fragua. El plan no tiene desperdicio, y encima nos llevamos la agradable sorpresa de encontrarnos en el bar con nuestro buen amigo Fernando Wilhelmi. Esto promete, y tanto!, Fernando y yo terminamos a las tantas con Manolo "Interlaken" y Paco el "Zocato" hablando de vacas "limoncines" y machos "medalla de oro", pero esa es otra historia...
El domingo, por más que se empeñe Fernando, va a ser día de un San Antonio, o lo que es lo mismo, de sentarse en una terraza, charlar, y como mucho levantarse para pedir otra ronda de cervezas. El Peñabon y Los Papos están a tiro de piedra, pero tendrán que esperar, pues si hay algo que esta claro, es que las montañas siempre van a estar ahí esperándonos, y hoy es día de descansar.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
QUE YA ME HE ENTERADO JODER!
Si uno entra con fruición en todas las paginas web de meteorología y no recibe ni un solo parte de buenas condiciones; si esa tarde del viernes está lloviendo, y nada indica que vaya a dejar de hacerlo; si tu compañero ese fin de semana se ha ido a ponerse púo de arroz y otras viandas por lo que no puedes contar con su compañia; si decides que como está claro que no te puedes ir a ningun sitio, te vas a abrir una botellita de vino del bueno y te vas a preparar un buen solomillo con champiñones y salsa roquefort; si de repente tienes claro que esta es la noche de volver a ver "Casino", una de mis pelis favoritas, larga de cojones además; si despues de hacer todo esto, te echas a dormir a más de las 2 de la madrugada, y caes redondo como si te hubieran pegado un tiro...Si despues de todo esto, tu cabecita se rÍe en toda la cara de los ritmos circadianos y todas esas chorradas y decide que a las cinco y media de la mañana ya has dormido suficiente y es hora de hechar un vistazo por las dos ventanas importantes de la casa, y te quitas las legañas, y te fijas bien y de repente exclamas, Coño! pero si hay bastantes claros! No te queda más remedio: te vas al monte y se acabó.
Desayuno: dos cafés y ducha para desconjestionar la espalda antes de ponerte a preparar al "enano". Comida: poca cosa, barritas, chocolate, leche condensada, galletas, y caramelos de café. Lo cierto-pienso-es que muchas de estas cosas tienen ya hasta dos "mulhacenes", pero qué carajo, seguro que estan buenas. Bebida: un litro de agua, y otro de té con miel en un termo(benditos termos cojones!). Ropa: todo lo de invierno, sin contemplaciones, que no sabemos el frescor que puede hacer, y una muda limpia que espero conservar seca. Para dormir: el saco y sanseacabó, el objetivo es pasar la noche en el Poqueira(lo que decido sobre la marcha) asi que no necesito esterillo ni nada más. Esta noche cenaré caliente en mi refugio favorito, no estoy nervioso no...lo que viene despues!
A las ocho y media en Capileira y a las nueve andando. La meteo...bueno, no está mal. Algunos claros, nubes altas, aunque eso si, bastante frio. A esta altitud subiendo por el pinar desde la Hoya del Portillo solo hay un par de graditos, ideal para andurrear y apretarse un poco en estas primeras rampas. El paseo se me hace maravilloso, ojalá no estuviera solo, mas que nada por compartir este rato tan lleno de vida. En tres horas, la última nevando levemente, estoy en el refugio. He venido muy rápido y bien, y la verdad es que me ha sabido a poco.
No está Rafa, pero si su hermana, y la verdad es que se queda con cara un poco de alucinada al verme por alli. Me recuerda que no he avisado y asiento, explicándole que lo he decidido esta misma mañana, y que solo tengo intención de darme un garbeo por las inmediaciones y pasar alli la tarde viendo nevar. El plan es perfecto, y no hay ningun problema por su parte. Me reserva cena y desayuno para mañana, pues pretendo levantarme, tomarlo y tirar para abajo. Me subo a las habitaciones, y en un pispas me cambio de ropa poniendome pantalón y chaqueta de gore-tex, dejo saco de dormir, muda, termo casi lleno(me lo beberé esta tarde, me digo), y meto en la mochila la chaqueta de pluma, tres barritas, el agua, el gorro, guantes y un par de cosas más por si acaso, entre ellas, crampones y piolet.
Salgo del refugio sin despedirme, a la francesa total, entre otras cosas porque no quiero que se me haga muy tarde pues ya son casi las dos de la tarde. Parece que ahora nieva más, aunque la visibilidad sigue siendo muy buena, y aunque el frio ha aumentado, no hay problema estando en movimiento. Cojo de nuevo el camino que lleva hasta la Loma del Mulhacen, y cuando llego al cruce, decido que voy a subir hasta donde pueda...
ERROR. A ver, por que no me doy media vuelta y marcho al confort del refugio? Buena pregunta, pero lo hecho, hecho está. Subo; voy por el camino que he hecho un porrón de veces y que no tiene perdida alguna, por lo que subo; y subo más, y más. Estoy solo, las condiciones han empeorado algo, pero precisamente por ello, me gusta la situación. Me estoy probando, y estoy probando lo que va conmigo, mi mente, mi cuerpo, mi rodilla, la ropa, las botas, todo. Me cruzo a dos montañeros, que sorpresa! van al refugio, me avisan de que arriba está muy mál, mucho frio y mucho viento, me dicen que tenga cuidado. Nos vemos dentro de un rato! les grito mientras me alejo.
Subo; y el altímetro del Suunto no deja lugar a dudas, 3429 mts., y lo que me condiciona más, -7º y un viento infernal. Me tenia que haber dado ya la vuelta, asi que no me paro ni a beber, y me doy la vuelta. Son las cuatro de la tarde, venga tío, al refugio y rapido...Aun no lo sabía, pero por delante me esperan ocho horas que no olvidaré jamas.
Llevo media hora de descenso y me acabo de dar cuenta que no voy bien. La ruta de bajada no está clara, entre otras cosas porque la ventisca que viene del oeste me impide ver con claridad a mas de cinco metros. El frio, mejor dicho, la sensación térmica es brutalmente baja, y poco a poco me estoy conviertiendo en una costra de hielo andante. Son las cinco y media, y la luz del dia está desapareciendo por momentos. Me he cruzado con algún mojón de piedras que aun no está enterrado en nieve, pero cuando he tratado de localizar el siguiente ya no lo he encontrado. Y lo que es peor, ya no se si voy en la dirección adecuada, es más, ya no se a donde voy. Estoy en la penumbra, muy solo, y a mis pies aparece una zona terriblemente encrespada de dimensiones faraonicas y que desde luego no reconozco para nada. Donde cojones estoy joder?! estoy confundido y nevioso, y empiezo a ser consciente de que mi situación no es nada buena. Tengo que bajar y perder altitud como sea, aqui estoy perdido y lo se, asi que me armo de valor y le meto mano a uno de los peores descensos que he hecho en mi vida. En buenas condiciones por aqui no iría ni de coña, me digo esbozando una mueca de ironía...Los crampones los llevo calzados desde el último tramo de la subida, pero el piolet no lo habia descolgado de la mochila; ahora no hay más remedio, me tengo que jugar el pellejo bajando un corredor entre roca que me pone los pelos de punta. La parte más tecnica la he dejado atrás, pero ahora estoy en mitad de un nevero con una inclinación increible. La nieve me llega por las rodillas y me da miedo provocar una avalancha pues en cada paso que doy arrastro un gran monton de nieve recién caida, esa nieve que sin que pueda hacer nada, mietras cae, me cubre mas y mas.
A mitad de bajada, antes de que la luz se fuera del todo, he echado un último vistado general a la inmensidad que me rodea, con la esperanza de identificar algo que me sea familiar, algo que me indique por donde seguir, pero no he visto absolutamante nada. Ahora, la oscuridad es total, y lo único que tengo claro es que cada vez nieva más, cada vez hace más ventisca y cada vez estoy más jodido. Tengo que bajar y lo se, pero por donde? hacia donde? empiezo a tener algo de miedo, y aunque no quiero asumirlo del todo, la idea de tener que vivaquear en mitad de la tormenta empieza a infundirme un temor absoluto. De repente, al fondo del barranco por donde bajo, me parece identificar una zona que me recuerda bastante a Rio Seco. Me cago en la puta! Estoy a 2700 mts.! puede ser el cruce para coger la vereda que lleva de nuevo, desde el otro lado, hacia el Refugio!! Me pongo eufórico, empiezo a vocicefar gritando todo tipo de improperios como si alguien los escuchara. Cruzo el río y empiezo a ascender un tramo de lo que creo que es un vereda, pues mas de medio metro de nievo lo cubre todo. Me parece que al final de la lomilla esta veré por fin la luz del Poqueira, por fin!!! Sin embargo, al final de la subida, no veo absolutamente nada. Me quedo petrificado. Dónde está el refugio?? No me habia dado cuenta, pero parece que hace rato que de cuando en cuando, aparece un relámpago que ilumina con un fogonazo todo lo que me rodea, en ese momento, aparece otro, y entonces me doy cuenta de que en frente solo hay otro montañon, otra inmensidad.
Me entra pánico. Me pongo a gritar esperando que alguien me escuche, pero estoy completamente solo. Hace horas que no he bebido nada, y no he comido mas que las tostadas con miel del desayuno, pero no tengo ni hambre ni sed, tengo miedo, y ahora soy consciente, tambien tengo mucho frio. No tardo en decidirlo, es momento de pedir ayuda: saco el Iphone, con la intencion de llamar al SEREIM, pero está claro, ni cobertutra ni nada. Y lo peor de todo, el frio ha afectado a la batería y no me queda más que un tercio. Menuda putada. Hay que seguir bajando como sea, esa es la única manera de no congelarme, asi que guardo el puñetero cacharro, reseteo mi cabeza, y me olvido de todo lo demás.
Cruzo de nuevo el río, y me encamino por el lado derecho del barranco. Ya he bajado a 2500 mts. por lo que el Poqueira me lo he dejado atrás, y alli, el calor de la chimenea y de mi saco Marmot de plumas, y ese té caliente por el que ahora mismo mataría. Ante mi, no veo absolutamente nada, es más, si apago la luz de mi frontal, no me veo ni las manos. De repente, parece que me encuentro con una acequia, o algo parecido. La sigo, con la esperanza que que sea la que va dirección a la Cebadilla...La acequia me conduze a un cercado de palos abandonado, cuya mayor parte esta por el suelo. No es mucho, pero algo es, asi que lo sigo, sin embargo, el problema principal persiste, pues llevo muchísimo rato caminando y no consigo bajar de 2400 mts. Estoy casi como en Borreguiles, pienso, y aquí no se puede pasar la noche ni de coña. Son más de las nueve de la noche, y decido que tengo que buscar algun sitio, una cueva, una roca, algo, lo que sea, para parar un momento y beber algo de agua. Tengo la tromenta encima, la nieve arrecia, la ventisca es ensordecedora.
No es exacatemte un Marriot, pero una roca enorme me sirve de parapeto por lo que por lo menos puedo volver a sacar el movil, y tratar de llamar. Aleluya!! Tengo cobertura!!!!Llamo al SEREIM, y tras varios intentos consigo que me atiendan. Trato de hablar con claridad, pero el frio me lo impide y soy consciente de que mis palabras no son del todo claras. El Guardia se llama Antonio, y solo el hecho de escucharle me tranquiliza. Le digo que le voy a dar mi posición con la localización de la antena GPS del telefono, y así lo hago, pero algo no cuadra pues me da una cosa rarísima. Me dice que va a posicionarme en su mapa, que me espere y que no me mueva porque me va allamar de nuevo. Supongo que se me ha notado, pues cuando le he dicho que no me deje tirado, la voz me temblaba, y no solo era frío. Vaya espera! Estoy tiritando de mala manera por lo que aprovecho para sacar la chaqueta de plumas y me la pongo debajo del gore-tex. Ya no tengo más ropa. Llevo dos guantes, uno de wind-stopper y otro encima de gore, camiseta y malla térmica, jersey de cuello, chaleco de forro, pantalón y chaqueta de gore, pasamontañas y gorro encima, pero estoy tiritando. Si tengo que pasar aqui la noche estoy jodido.
De repente, la musiquilla del movil suena, menos mal! Si! Si!Antonio!!Tío! esto me indica que estas encima de Trevelez! Ni de coña, le digo, yo creo que voy dirección a la Cebadilla! Ademas, el GPS del Iphone es una mierda y no me fío ni un pelo! Es verdad me dice, yo tampoco. Su voz suena cordial, casi como la de un amigo. Bueno , tienes que bajar, ya lo sabes , asi que hazlo y en cuanto veas algo vuelve a llamarme a ver si te puedo localizar. Vale! Gracias!!En cuanto a sacarme de este lío, no me ha servido de mucho, sin embargo, a mi lo que me vale es que Antonio sabe que estoy por aqui, ya no estoy solo, a partir de este momento, Antonio baja conmigo. Y bajo, poco pero bajo. No paro de andar,y por fin aparece una vaca. Me dan ganas de abrazarla coño! En esta época,los vaqueros bajan el ganado a zonas mas bajas donde no hace tanto frio, y donde los terneros están mejor. Muchas, incluso estan en cortijos donde les sirven pienso y forraje para comer...con un poco de suerte encontraré un cortijo, me digo.
Son las once y media de la noche. Acabo de cruzar cinco putos cortijos donde me las he visto perras para atravesar las alambradas y las cercas, y sin venir a cuento, de la manera más inesperada, acabo de ver una farola!!! Pero no puede ser! Me dirijo a ella, y bajo mis pies ahora hay una vereda perfectamante marcada. De donde viene esto? me pregunto. El camino se acaba, hay una calle cementada por la que bajo, doblo una esquina y giro a la izquierda. Ante mí, el cartel que menos me esperaba. Hotel ** La Fragua. ESTOY EN TREVELEZ?????!!!!!No te jode que el Iphone tenía razon! Lo siento Steve, no era nada personal.
No tengo ropa seca, no tengo calzado secao, todo está en el refugio, pero me da igual, al final voy a cenar caliente, y lo mejor de todo, dormir caliente. Manda huevos, si voy a ver la segunda parte del Madrid!
La aventura no terminó ahí. Al día siguiente, a las siete estaba en pie, fisicamante bastante recuperado, desayuné e hice auto-stop para ir hasta Capileira. De ahí, me subieron en todo terreno hasta mitad de camino de la Hoya del Portillo, y de nuevo me encaminé hacia el refugio del Poqueira, para poder recuperar el material. Estuvo nevandome todo el día, aunque el itinerario por el que fuí, el de las acequias, no da lugar a error y aunque es duro sobre todo en la parte del ascenso final, en cinco horas estaba recogiendo mis cosas, bebiendome una coca-cola y el casi litro de té que aun estaba caliente, y emprendiendo el camino de regreso por el mismo sitio. A las cinco y media de la tarde, ya en el camino, me encontre con Rafa que iba en su todo-terreno haciendo huella en la capa de nieve de mas de una cuarta que habia. Te estaba esperando! Estas bien? Me ha dicho mi hermana que tenias el coche ahí arriba....Joder Rafa, no sabes lo que me alegro de verte. Veremos a ver si podemos sacar tu coche, hay mucha nieve en la barrera. Justo en ese momento, pienso en silencio, ya está bien no? Que ya me he enterado de que no tenia que haber salido al monte coño! Un poco de tregua no!
Gracias Antonio, gracias Rafa, y gracias a TI tambien. Lección aprendida.
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